Por vaguete no fuí al Kinkakuji en Kioto a ver el "momiji", esto es, el cambio de color otoñal en las hojas de los árboles. Pero sí fuí al castillo de Osaka y tuve la suerte de tener mi pequeño momiji allí. Para celebrarlo me tomé en plena segunda quincena de Noviembre un helado de cucurucho gigante de matcha. También había decoración de ikebana, no sé si relacionada con el reciente sichi-go-san o con alguna celebración especial. La verdad, lo ponía pero mis entendederas no dan para tanto. Aquí tenéis por tanto para vosotros un poco de ese momento.